Política

Innovación educativa

  • Apuntes pedagógicos
  • Innovación educativa
  • Alfonso Torres Hernández

El mundo moderno es “un mundo desbocado”, apunta Giddens (2000), no sólo por el paso al que avanza, el cambio social es mucho más rápido que el de todos los sistemas anteriores; también lo son sus metas y la profundidad con que afecta a las prácticas sociales, entre éstas a la práctica educativa y a los modos de comportamiento antes existentes. Esta época de competitividad global, como todos los momentos de crisis económica, está produciendo un pánico moral inmenso, ante la forma de preparar a las generaciones del futuro en nuestras respectivas naciones (Hargreaves, 1996;31), así la tradición y la innovación se entrelazan en la construcción de alternativas educativas que no concluyen sus respuestas a las nuevas necesidades sociales.

Con base en las ideas anteriores, partimos del supuesto de que la necesidad de inducir programas de innovación y cambio en las instituciones educativas, en la época actual,  pasan por el hecho de reconocer que en éstas se produce un desfase (entre la creciente complejidad de nuestros actos y el retraso en el desarrollo de nuestras capacidades) que las incapacita para cumplir los fines que le marca la sociedad que las sostiene; entonces, todo cambio e innovación supone un principio de desviación de una norma o pauta de conducta bien establecida, en donde lo que hay que valorar es la posibilidad, necesidad y deseos de cambio que la institución tiene (Segovia,1997:208). De esta manera, si consideramos y percibimos a los docentes como agentes de cambio y con capacidades para la transformación, también es necesario considerar estos elementos como posibilidad de acción y estabilidad profesional.

En otros términos, la acción de innovar compromete a los diversos agentes que participan en los sistemas educativos y que éstos presentan demandas que pueden ser coincidentes u opuestas en relación a los requerimientos institucionales, por tanto, innovar en términos de Butkin (1975), es resultado de la autonomía, de la actuación independiente y de la libertad personal, al grado  que implica una posibilidad de autorrealización para el individuo (Cit. en Programa del Curso, Innovación Educativa, 2002: I-II).

Por otra parte, la OCDE (1971) define a la innovación como un “esfuerzo deliberado por mejorar la práctica en relación con ciertos objetivos que se desean”.

Para Antúnez (1998) las innovaciones son los efectos del diseño y de la aplicación de los cambios planificados. Se manifiestan en forma de prácticas, instrumentos, artefactos, tecnologías, en suma, que emergen como consecuencia de los diseños y aplicaciones nuevos. La innovación, dicho de otra manera, sería un cambio exitoso que produce beneficios para los alumnos y las alumnas.

torresama@yahoo.com.mx


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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